Con riesgo de sonar a publicidad de tarjeta de crédito, digo que mis dedos dominen el teclado sin que tenga que preocuparme por encontrar las letras no tiene precio. (No soy yo la que sabe donde están las letras, sino mis dedos).
Tengo la mano izquierda lastimada y me veo privada de esa habilidad, que ahora me parece casi un superpoder.
Esta semana hay post haragán pero justificado, ya que estoy tipeando con un solo dedito y con la vista absorta en el teclado. De como un sapo resultó fundacional en la historia de mi vida quedará para otra ocasión.
Esta semana hay post haragán pero justificado, ya que estoy tipeando con un solo dedito y con la vista absorta en el teclado. De como un sapo resultó fundacional en la historia de mi vida quedará para otra ocasión.