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lunes, 15 de agosto de 2011

Dime como te sientas y te diré como amas.

Los nenes terminan de comer y corren al pelotero. Dejaron dos bocados de hamburguesa y un montón de papafritas, insisten en que después seguirán comiendo, habrá que creerles. Fabián y yo tomamos café.  Estamos sentados uno junto al otro, aunque generalmente ya no solemos sentarnos así . Fabián lo nota y comenta
- Nos sentamos como si estuviéramos enamorados. -
-¿Así que nosotros no estamos enamorados?- Me hago la seria
- Eh..No. Por eso hace dieciocho años que estamos juntos-

La primera vez que tomamos café fue hace dieciocho años, en un bar cercano a la facultad. Nos sentamos cara a cara, a charlar, mirándonos a los ojos (una buena conversación necesita contacto visual). Antes de encontrar nuestros cuerpos, fuimos en busca de nuestras almas.
Después llegaría nuestra etapa acaramelada, cuando nos sentábamos uno al lado del otro, para que las bocas hablaran poco y se besaran mucho (besarse apasionadamente con una mesa de por medio resulta incómodo, sino imposible). La época "Sex and the City" de la que Fabián se burla. Naturalmente, le sucedió el estadío Utilísima, en el cual las bocas se comenzaron a comer.

Con el tiempo, me enteré que Cholly Berreteaga tenía algo que enseñarle Carrie Bradshaw. Nos es posible tenerlo todo. Las miradas, la charla, los besos y la buena comida. Siempre y cuando nos sentemos en lados adyacentes de la mesa (ni juntos, ni enfrentados: en "L") y encontremos algo con que entretener a nuestros hijos.